The other day, I showed you the Rubik's Cube project in which I have been working the lasts months.
Now I have translated the website to english, so more people can learn to solve the Rubik's Cube. In SolveRubik.com you can find the solutions to the Rubik's Cube avoiding using algorithms or strange notations. You will find the instructions to resolve the Cube step by step until you end up with the solved Rubik's Cube in your hands.
Rubik's Cube solutions
Buy Rubik's Cube
I hope you like it. If you find any mistake, or you have any suggestion, feel free to say it.
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lunes, 2 de enero de 2012
viernes, 2 de diciembre de 2011
Aprende a resolver el cubo de Rubik
Después de varios años con la idea en la cabeza, por fin ve la luz mi proyecto con el Cubo de Rubik o Cubo mágico
Existen muchas páginas que explican cómo resolver el cubo de Rubik. Sin embargo, la gran mayoría fallan debido a su complejidad. Yo, que me podría calificar como un experto en la materia, tengo dificultades para entender ciertas instrucciones.
Por ello, he tratado de crear una página en la que se explicase cómo resolver el cubo de Rubik de la manera más sencilla posible, evitando nomenclaturas extrañas. Para ello, he intentado que la página fuese lo más visual posible, utilizando el mínimo texto.
Por último, he utilizado a dos "cobayas de laboratorio" (beta-testers que dicen los ingleses) para que intentaran aprender a hacer el cubo de Rubik con la página. Gracias a ello, he pulido los últimos detalles para que se entiendan todos los pasos.
Resolver el cubo de Rubik
Espero que os guste. Si hay algo que no entendéis, que no queda claro, o que creéis que quedaría mejor de otra manera, hacédmelo saber para intentar mejorar la página.
lunes, 1 de agosto de 2011
Preguntas que hago al aire
¿Es factible vivir continuamente en la cresta de la ola?
¿Debe uno resignarse a las ondulaciones?
¿Es cierto lo de dar un paso atrás para dar dos adelante?
¿Es sana la sensación de no tener nunca suficiente?
¿Cuánto debe comer uno si nunca se llena del todo?
Ya no me conformo con la felicidad, persigo la euforia
domingo, 23 de enero de 2011
Se hace camino al andar
Los cambios son complicados, sobre todo cuando cambia algo que nos gusta. Abrir una puerta suele implicar cerrar otras, nos guste o no. Elegir un camino es también la elección de qué caminos no vamos a seguir y, tomemos la decisión que tomemos, nunca sabremos que nos hubieran deparado el resto de puertas. Sólo la elegida.
Y yo elijo. Elijo una nueva vida en una nueva ciudad. Elijo un trabajo que me gusta y en el que estoy muy cómodo. Elijo a las valencianas. Elijo unos compañeros de piso y nuevas amistades.
Pero, aunque intente negármelo, al realizar esta elección también estoy eligiendo alejarme un poco de lo que ya tenía. Y eso me apena. Enormemente.
Pero si no elijo esta puerta lo lamentaré eternamente. Necesito ver lo que hay detrás para quedarme tranquilo, para quedarme en paz. Necesito explorar nuevos horizontes y lidiar con nuevos retos. Necesito salir ahí fuera y ver de lo que soy capaz, sin importarme por las consecuencias. Lo necesito.
Si quieres algo tienes que luchar por ello.
"Golpe a golpe, beso a beso" *
* Permítaseme la licencia
Y yo elijo. Elijo una nueva vida en una nueva ciudad. Elijo un trabajo que me gusta y en el que estoy muy cómodo. Elijo a las valencianas. Elijo unos compañeros de piso y nuevas amistades.
Pero, aunque intente negármelo, al realizar esta elección también estoy eligiendo alejarme un poco de lo que ya tenía. Y eso me apena. Enormemente.
Pero si no elijo esta puerta lo lamentaré eternamente. Necesito ver lo que hay detrás para quedarme tranquilo, para quedarme en paz. Necesito explorar nuevos horizontes y lidiar con nuevos retos. Necesito salir ahí fuera y ver de lo que soy capaz, sin importarme por las consecuencias. Lo necesito.
Si quieres algo tienes que luchar por ello.
"Golpe a golpe, beso a beso" *
* Permítaseme la licencia
sábado, 15 de enero de 2011
Miedo
El miedo es una de las peores emociones que uno puede sentir, por no decir la peor de todas. Aunque la angustia o la pena destrocen tu estado anímico, te permiten actuar y exteriorizar esos sentimientos. Pero el miedo no. El miedo te paraliza por dentro. Sientes un impulso que imposibilita todo movimiento. Es inútil resistirse.
Y ahora, tengo miedo. He tenido miedo antes y nunca acabó bien. En alguna ocasión evité tener que tomar decisiones, mientras que otras veces opté por el camino fácil, el camino conservador. Pero esta vez es distinto. Distinto no porque haya dejado de lado mi miedo a tomar decisiones, ni porque haya rehusado de tomar un camino por su sencillez, sino porque tengo que tomar una decisión sí o sí. No hay más remedio. Una decisión complicada que marcará mis próximos años y que tendrá un peso importante en el resto de mi vida.
Y tú, ¿serías capaz de decidir qué, dónde y cómo vas a vivir los próximos 5 años de tu vida?
Y ahora, tengo miedo. He tenido miedo antes y nunca acabó bien. En alguna ocasión evité tener que tomar decisiones, mientras que otras veces opté por el camino fácil, el camino conservador. Pero esta vez es distinto. Distinto no porque haya dejado de lado mi miedo a tomar decisiones, ni porque haya rehusado de tomar un camino por su sencillez, sino porque tengo que tomar una decisión sí o sí. No hay más remedio. Una decisión complicada que marcará mis próximos años y que tendrá un peso importante en el resto de mi vida.
Y tú, ¿serías capaz de decidir qué, dónde y cómo vas a vivir los próximos 5 años de tu vida?
jueves, 30 de diciembre de 2010
Borrón y cuenta nueva
El gran cine es el que llega a los sentimientos, el que nos convierte en partícipes de su obra. Por eso, considero que Funny Games es una buena película, por mucho que me provocase un nudo en el estómago durante y después de su visionado. Pero en este caso, me centraré en las dos últimas películas que he visto, que me han producido un efecto contrario: Man on wire, todo un canto a la esperanza y a la persecución de un sueño, y Buscando un beso a medianoche, una de esas perlas de cine independiente estadounidense que se encuentran cual aguja en un pajar.
"¿Cuál es mi gran sueño?" se pregunta uno tras ver al genial (y ligeramente perturbado) Philippe Petit perseguir con ahínco el suyo. El silencio responde. Creo que estoy terminando de matar las ansias de genialidad y relevancia que tenía. Ansias que me han llevado a trabajos cuanto menos pintorescos, que traían de la mano precariedad y inestabilidad. Ansias que me han llevado a experiencias increíbles y grandes cambios personales. Pero ansias al fin y al cabo, vacías ellas. La necesidad de reinventarse continuamente lleva al hastío. Está claro que tendré que reinventarme una vez más, pero debo decidir si intentaré que ésta sea la definitiva o si será una más en este interminable camino.
Uno es lo que hace, pero también lo que siente. Mi estado anímico a lo largo de este año que termina ha seguido, a grandes rasgos, la estela de una campana de Gauss. Alcanzando la cúspide entre junio y julio, meses en los que a pesar de la inestabilidad laboral tuve una estabilidad emocional que nunca había tenido. Experimentar nuevas sensaciones y sentir emociones inéditas supusieron toda una bocanada de aire fresco en mi vida. Pero desde entonces, no ha habido ni un único día en el que no me haya acordado de aquellos momentos. Como si fuese incapaz de adaptarme a mi vida anterior después de vivir tal experiencia. Siguiendo con el símil cinéfilo, es como cuando Philippe Petit siente que no puede volver a la misma vida después de haber caminado sobre las nubes.
Intento pensar en ello lo menos posible, creyendo así que conseguiría ser más listo que mi memoria (maldigo el momento que me dio por ejercitarla). Sin embargo, de todos es sabido que la auto-censura no provoca más que ocultarnos los sentimientos tras una sábana que cualquier soplo de viento es capaz de destapar. Por eso últimamente he tratado de hacer una pequeña introspección de mis sentimientos, con el fin de intentar paliar el absurdo de las emociones mediante la racionalidad del pensamiento.
"¿Qué es lo que echo de menos?" Me estoy dando cuenta que más que echarla de menos a ella, lo que extraño son las sensaciones que tenía cuando estaba con ella. Un buen primer paso, porque ella no volverá y esas sensaciones es probable (y espero) que sí. Añoro esos días en los que tenía gran seguridad en mí mismo, en los que creía que podía hacer cualquier cosa. Extraño ese afán de explorar nuevas sensaciones, de intentar hacer algo que merezca la pena cada día. Echo de menos el poder desarrollarme como individuo, aunque también tener tal confianza, mental y física, con otra persona. Excepto esto último, el resto de cosas las podría obtener por mí mismo, sin necesidad de nadie más. Es igual de peligroso hacer funambulismo a 50 metros de altura que a 400, pero acojona mucho más.
Por eso sé que sólo necesito un pequeño impulso anímico personal para alcanzar nuevas metas sin la necesidad de otra persona especial. Sé que tengo que cambiar cosas y hacer acopio de valor para afrontar nuevos retos. Sé que está en mis manos cambiarlo. Sé muchas cosas, pero cuesta llevarlas a cabo. Por eso, durante todo 2011 pondré todo mi empeño en conseguirlo. Nadie podrá decir que no lo he intentado.
"¿Cuál es mi gran sueño?" se pregunta uno tras ver al genial (y ligeramente perturbado) Philippe Petit perseguir con ahínco el suyo. El silencio responde. Creo que estoy terminando de matar las ansias de genialidad y relevancia que tenía. Ansias que me han llevado a trabajos cuanto menos pintorescos, que traían de la mano precariedad y inestabilidad. Ansias que me han llevado a experiencias increíbles y grandes cambios personales. Pero ansias al fin y al cabo, vacías ellas. La necesidad de reinventarse continuamente lleva al hastío. Está claro que tendré que reinventarme una vez más, pero debo decidir si intentaré que ésta sea la definitiva o si será una más en este interminable camino.
Uno es lo que hace, pero también lo que siente. Mi estado anímico a lo largo de este año que termina ha seguido, a grandes rasgos, la estela de una campana de Gauss. Alcanzando la cúspide entre junio y julio, meses en los que a pesar de la inestabilidad laboral tuve una estabilidad emocional que nunca había tenido. Experimentar nuevas sensaciones y sentir emociones inéditas supusieron toda una bocanada de aire fresco en mi vida. Pero desde entonces, no ha habido ni un único día en el que no me haya acordado de aquellos momentos. Como si fuese incapaz de adaptarme a mi vida anterior después de vivir tal experiencia. Siguiendo con el símil cinéfilo, es como cuando Philippe Petit siente que no puede volver a la misma vida después de haber caminado sobre las nubes.
Intento pensar en ello lo menos posible, creyendo así que conseguiría ser más listo que mi memoria (maldigo el momento que me dio por ejercitarla). Sin embargo, de todos es sabido que la auto-censura no provoca más que ocultarnos los sentimientos tras una sábana que cualquier soplo de viento es capaz de destapar. Por eso últimamente he tratado de hacer una pequeña introspección de mis sentimientos, con el fin de intentar paliar el absurdo de las emociones mediante la racionalidad del pensamiento.
"¿Qué es lo que echo de menos?" Me estoy dando cuenta que más que echarla de menos a ella, lo que extraño son las sensaciones que tenía cuando estaba con ella. Un buen primer paso, porque ella no volverá y esas sensaciones es probable (y espero) que sí. Añoro esos días en los que tenía gran seguridad en mí mismo, en los que creía que podía hacer cualquier cosa. Extraño ese afán de explorar nuevas sensaciones, de intentar hacer algo que merezca la pena cada día. Echo de menos el poder desarrollarme como individuo, aunque también tener tal confianza, mental y física, con otra persona. Excepto esto último, el resto de cosas las podría obtener por mí mismo, sin necesidad de nadie más. Es igual de peligroso hacer funambulismo a 50 metros de altura que a 400, pero acojona mucho más.
Por eso sé que sólo necesito un pequeño impulso anímico personal para alcanzar nuevas metas sin la necesidad de otra persona especial. Sé que tengo que cambiar cosas y hacer acopio de valor para afrontar nuevos retos. Sé que está en mis manos cambiarlo. Sé muchas cosas, pero cuesta llevarlas a cabo. Por eso, durante todo 2011 pondré todo mi empeño en conseguirlo. Nadie podrá decir que no lo he intentado.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Desconcierto
| Días pasan uno tras otro pero las noticias no llegan Dura ya era la incertidumbre igual que está siendo la espera |
Mientras, intento aguardar calma procurando en nada pensar pero por mucho que lo intento en mi cabeza siempre estás |
Bien en el fondo de mi ser siento una muy profunda espina pero aunque no quiera aceptarlo sé que tú hiciste tal herida |
Querría ofender y blasfemar a quien me haya dejado herido Pero me es imposible odiar a alguien a quien tanto he querido |
29 de agosto de 2010
martes, 7 de septiembre de 2010
Duro es el olvido
| El mundo se ha puesto de acuerdo esta maldita gris mañana Las niñas tienen tu nombre y sus madres gritan "¡Ana!" |
Tu nombre no para de sonar, pero tú ya no estás aquí, salvo dentro de mi cabeza de donde no puedes salir |
Las bañistas tienen tu cuerpo todas las chicas tienen tu olor pero es que si hasta el silencio hasta el silencio tiene tu voz |
Mientras unos practican surf se escucha Jamming por ahí otros viajan a Santander y yo, yo me acuerdo de ti |
Tumbado ante el cielo estrellado sé que no te podré abrazar aunque una estrella fugaz vea porque tú, tú no volverás |
25 de agosto de 2010
lunes, 6 de septiembre de 2010
Ayer
| Ayer todo tenía sentido disfrutando cada momento de felicidad absoluta como si estuviera en un cuento |
Viviendo fuera de mí sin pasar frío en este invierno con una singular certeza: los sentimientos son eternos |
Ayer rondaba el equilibrio pero hoy... hoy se mostró inestable. Desperté de este dulce sueño sin despertador que sonase |
Tropezando con la verdad con princesas que son de papel y ranas que seguimos siéndolo por muchos besos que nos den |
Pinté un corazón en la arena y hoy, al despertar, ya no estaba. Como quien tiene un propósito pero antes de empezar, fracasa |
No fue la brisa del mar ni el lírico mecer del viento sino pisadas de los niños las que borraron el lienzo |
Sufro como un tierno infante descubriendo a sus dos padres con los regalos bajo el árbol y nada vuelve a ser fiable |
Primero sorprendí a los reyes el ratoncito vino al poco descubrí que dios no existía Y el amor... el amor tampoco |
24 de agosto de 2010
jueves, 12 de agosto de 2010
Empleos para un matemático
Tras meses (o años, según se mire) mirando las ofertas de empleo, he llegado a las siguientes conclusiones:
¿De qué puede trabajar un matemático?
Investigador. La labor a realizar y la libertad que uno tiene es espléndida.
Mal pagado (eso en caso de tener la suerte de conseguir un contrato o una beca) y precario
Bioinformática. Engloba muchos aspectos y dicen que es la profesión del futuro.
Mucho futuro... pero poco presente... No parece estar muy claro su papel.
Docente. Poder transmitir conocimientos con bastante libertad
Los niños. Es necesario tener el máster de educación.
Editorial. Otra forma de transmitir conocimiento sin niños.
No llegas directamente al alumno. Piden experiencia dando clases.
Modelización. Poder aplicar las Matemáticas a problemas de la vida real.
Muy bonito sobre el papel, pero luego no suele serlo tanto. Mucha estadística y trabajo rutinario.
Marketing. Utilizar las Matemáticas y la Estadística para hacer un poco de todo.
Un poco de todo... pero sin llegar a nada realmente 'útil'.
Criptografía. El curioso arte de esconder y encontrar.
Demasiado relacionada con la informática y los algoritmos, para mi gusto.
Informática. Desde programas a gestionar bases de datos.
Ve la informática como un fin y no como un medio o una herramienta.
Ingeniería-Telecomunicaciones.
Demasiado relacionado con la Física y esas cosas horribles.
Bolsa-Finanzas-Bancos-Seguros. Matemáticas para hacer dinero.
Matemáticas prostitutas.
¿De qué puede trabajar un matemático?
Investigador. La labor a realizar y la libertad que uno tiene es espléndida.
Mal pagado (eso en caso de tener la suerte de conseguir un contrato o una beca) y precario
Bioinformática. Engloba muchos aspectos y dicen que es la profesión del futuro.
Mucho futuro... pero poco presente... No parece estar muy claro su papel.
Docente. Poder transmitir conocimientos con bastante libertad
Los niños. Es necesario tener el máster de educación.
Editorial. Otra forma de transmitir conocimiento sin niños.
No llegas directamente al alumno. Piden experiencia dando clases.
Modelización. Poder aplicar las Matemáticas a problemas de la vida real.
Muy bonito sobre el papel, pero luego no suele serlo tanto. Mucha estadística y trabajo rutinario.
Marketing. Utilizar las Matemáticas y la Estadística para hacer un poco de todo.
Un poco de todo... pero sin llegar a nada realmente 'útil'.
Criptografía. El curioso arte de esconder y encontrar.
Demasiado relacionada con la informática y los algoritmos, para mi gusto.
Informática. Desde programas a gestionar bases de datos.
Ve la informática como un fin y no como un medio o una herramienta.
Ingeniería-Telecomunicaciones.
Demasiado relacionado con la Física y esas cosas horribles.
Bolsa-Finanzas-Bancos-Seguros. Matemáticas para hacer dinero.
Matemáticas prostitutas.
domingo, 4 de julio de 2010
Pensamientos de escalera
Los pensamientos de escalera es la forma en la que los franceses llaman a esos pensamientos brillantes que hubieran hecho que la situación hubiera sido perfecta, pero que se nos ocurren una vez abandonado la reunión, bajando las escaleras. Pensamientos que no aparecen mientras todavía pueden ser llevados a cabo, lamentablemente.
Nota: Esta entrada la escribí hace más de un mes, pero no quise publicarla en su momento.
Afortunadamente, pude concertar otra reunión :-)
Nota: Esta entrada la escribí hace más de un mes, pero no quise publicarla en su momento.
Afortunadamente, pude concertar otra reunión :-)
sábado, 15 de mayo de 2010
La diversión de destruir
A uno le gusta pensar que el ser humano es bueno por naturaleza, que no ataca si no es molestado antes y que, al tratarse de un ser racional, es consciente de sus actos y de las consecuencias que ellos implican. Obviamente, vemos excepciones continuamente, pero queremos pensar que son únicamente eso, excepciones.
Sin embargo, hay días en los que se pierde toda esperanza en la raza humana. Días en los que ves como hay quien alcanza la diversión a base de molestar y destruir. Ves florecer el más puro sentimiento de egoísmo. Creerse superior, recordar gloriosamente a los que molestamos antaño e intentar superarnos por puro afán de entretenimiento. Tener el mundo a tus pies.
Se destapan las entrañas de nuestra naturaleza interior, como gloriosamente mostraba Cronenberg en Una historia de violencia (recomendadísima). Una mezcla de asco y miedo recorre tu cuerpo. "Yo no soy así" te dices. "Yo no soy como ellos" insistes. Pero la duda acecha y te planteas si realmente sí que lo eres y únicamente estás negando tu propia naturaleza interior.
Para que luego digan que lo natural es más sano.
Sin embargo, hay días en los que se pierde toda esperanza en la raza humana. Días en los que ves como hay quien alcanza la diversión a base de molestar y destruir. Ves florecer el más puro sentimiento de egoísmo. Creerse superior, recordar gloriosamente a los que molestamos antaño e intentar superarnos por puro afán de entretenimiento. Tener el mundo a tus pies.
Se destapan las entrañas de nuestra naturaleza interior, como gloriosamente mostraba Cronenberg en Una historia de violencia (recomendadísima). Una mezcla de asco y miedo recorre tu cuerpo. "Yo no soy así" te dices. "Yo no soy como ellos" insistes. Pero la duda acecha y te planteas si realmente sí que lo eres y únicamente estás negando tu propia naturaleza interior.
Para que luego digan que lo natural es más sano.
domingo, 2 de mayo de 2010
Demasiado viejo para ser joven
Hace unos días cumplí 25 años, como algunos ya sabréis. Lejos quedan ya el 15 de "la niña bonita", el 22 de "los dos patitos" y, aunque tan lejos, el 24 de "mi casi-seguro último factorial" (4!=24, 5!=120). Ahora toca el fatídico 25 de "un cuarto de siglo". ¿A que ya no suena tan guay?
Vale, lo sé, el 24 tampoco es que sonora muy guay.
Como bien sabe cualquierinventor de síndromes psicólogo, a cada cifra redonda le corresponde una crisis. Como no, por muy especial que me quiera creer a veces, yo tampoco he conseguido librarme. Llegado este punto uno no puede evitar plantearse qué demonios ha hecho con su vida. Cuando tienes 15 años uno se cree que con 25 ya se habrá comido el mundo, pero al final es más bien hambre lo que ha pasado (y no me refiero al tema ligoteo... o no sólo a eso).
Sé que puede sonar duro, pero cuando hago balance de todos estos años no me gusta especialmente lo que veo. Muchas oportunidades perdidas, dos onzas de no saber hacer, una pizca de mala suerte y... ya tenemos la receta. Siempre me he consolado pensando que mis penurias me han hecho aprender de ellas y ser lo que soy, pero últimamente no me sirve. No sé si es que no lo considero una excusa suficiente, o que no me gusta lo que soy. Una de dos.
Ahora siento una terrible tentación de hundirme totalmente en el fango y recrearme en mis penurias, aunque intento (un poco) asomar ligeramente la cabeza a la superficie. Pero bueno, supongo que estaré pasando por un valle (dentro del valle) y que en unos días volveré a estar perfectamente (dentro de lo que es estar perfectamente para mí). Sino, pues siempre puedo hacer como esas viejecitas que se tiñen de rojo caoba por la ¿crisis de los 75? Si llegamos, todavía nos queda para esa...
Vale, lo sé, el 24 tampoco es que sonora muy guay.
Como bien sabe cualquier
Sé que puede sonar duro, pero cuando hago balance de todos estos años no me gusta especialmente lo que veo. Muchas oportunidades perdidas, dos onzas de no saber hacer, una pizca de mala suerte y... ya tenemos la receta. Siempre me he consolado pensando que mis penurias me han hecho aprender de ellas y ser lo que soy, pero últimamente no me sirve. No sé si es que no lo considero una excusa suficiente, o que no me gusta lo que soy. Una de dos.
Ahora siento una terrible tentación de hundirme totalmente en el fango y recrearme en mis penurias, aunque intento (un poco) asomar ligeramente la cabeza a la superficie. Pero bueno, supongo que estaré pasando por un valle (dentro del valle) y que en unos días volveré a estar perfectamente (dentro de lo que es estar perfectamente para mí). Sino, pues siempre puedo hacer como esas viejecitas que se tiñen de rojo caoba por la ¿crisis de los 75? Si llegamos, todavía nos queda para esa...
lunes, 12 de abril de 2010
En ocasiones soy un mal científico
Quien me conozca sabrá que soy un ferviente defensor del método científico. Aunque no suelo expresar públicamente mi rechazo a las pseudociencias o a los dogmas de fe, mi pensamientos (excesivamente) racionales intentan seguir el famoso método.
Siempre he admirado la capacidad de regeneración que tiene la Ciencia. Al contrario de lo que sucede con los dogmas aceptados, la Ciencia es capaz de reinventarse a sí misma si considera que existe una teoría mejor que la anteriormente aceptada. Todo esto lleva a un estado en el que sabes que todo lo que conoces no es totalmente verdadero, sino que es una buena aproximación de la realidad. Por lo tanto, todo lo que conoces sabes que es 'falso'. Y a pesar de esta incertidumbre (o gracias a ella) se consigue ir avanzando cada vez más allá.
Alguno de mis ¿tres? lectores (siendo optimista) se preguntará a qué viene todo esto ahora. Pero es que cuando la incertidumbre entra en mi vida personal soy incapaz de admirar la belleza de la búsqueda de la respuesta, y lo único que quiero es obtener una respuesta de forma inmediata. La veracidad e idoneidad de la respuesta pasa a un segundo plano, siendo la inmediatez la principal cualidad buscada.
Mientras la respuesta no llega, me impaciento, me quedo petrificado y hasta me tiembla la voz. Por momentos sobrevuelan mi cabeza pensamientos optimistas, intentando aferrarme a los clavos ardiendo cual defensor homeopático. Sin embargo, poco después me sorprendo convenciéndome a mí mismo de las nulas posibilidades de éxito, para así no tener que preocuparme por ello.
Todo esto se traduce en una montaña rusa de emociones que no hacen más que maldiga a Heisenberg y a la incertidumbre desde el principio. Sólo queda consolarse y pensar que algún día encontraré mi sitio en este mundo, aunque debería hacer algo con este miedo a buscarlo.
Siempre he admirado la capacidad de regeneración que tiene la Ciencia. Al contrario de lo que sucede con los dogmas aceptados, la Ciencia es capaz de reinventarse a sí misma si considera que existe una teoría mejor que la anteriormente aceptada. Todo esto lleva a un estado en el que sabes que todo lo que conoces no es totalmente verdadero, sino que es una buena aproximación de la realidad. Por lo tanto, todo lo que conoces sabes que es 'falso'. Y a pesar de esta incertidumbre (o gracias a ella) se consigue ir avanzando cada vez más allá.
Alguno de mis ¿tres? lectores (siendo optimista) se preguntará a qué viene todo esto ahora. Pero es que cuando la incertidumbre entra en mi vida personal soy incapaz de admirar la belleza de la búsqueda de la respuesta, y lo único que quiero es obtener una respuesta de forma inmediata. La veracidad e idoneidad de la respuesta pasa a un segundo plano, siendo la inmediatez la principal cualidad buscada.
Mientras la respuesta no llega, me impaciento, me quedo petrificado y hasta me tiembla la voz. Por momentos sobrevuelan mi cabeza pensamientos optimistas, intentando aferrarme a los clavos ardiendo cual defensor homeopático. Sin embargo, poco después me sorprendo convenciéndome a mí mismo de las nulas posibilidades de éxito, para así no tener que preocuparme por ello.
Todo esto se traduce en una montaña rusa de emociones que no hacen más que maldiga a Heisenberg y a la incertidumbre desde el principio. Sólo queda consolarse y pensar que algún día encontraré mi sitio en este mundo, aunque debería hacer algo con este miedo a buscarlo.
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Balance anual
Bueno, ya no queda casi nada para que acabe este año que tantas experiencias y sensaciones ha deparado, hasta el punto de convertirse en un "año largo". Sin duda creo que ha sido el año más importante de mi vida (que no implica que sea el mejor). De él destacaría varias cosas:
- Las sensaciones: Desde principio de año me he sentido agobiado con mi trabajo, no porque tuviera que hacer horas extras, mi jefe me presionase o tuviese mucha tarea (nada más lejos), sino porque sentía que lo que hacía allí no tenía sentido y estaba desperdiciando mi tiempo (que, al fin y al cabo, es todo lo que tengo). Sentía que mi labor era totalmente externa a mí y no encontraba ninguna satisfacción en realizarla (y bastante bien que la hacía, por cierto). Todos esos sentimientos me paralizaban hasta el punto que no me sentía cómodo, miraba constantemente el reloj deseando que llegase la hora de irme y era incapaz de relacionarme con mis compañeros de trabajo.
Ahora estoy muchísimo mejor (ni punto de comparación). Ya no me siento un esclavo de mi trabajo, tengo mucha más libertad y eso hace que trabaje bastante más. Siento el trabajo como algo mío, en lo que yo voy decidiendo más o menos qué hacer con el asesoramiento de mi jefe. Me siento cómodo, no me preocupa la hora de salida y he conseguido crear muy buenas relaciones con mis compañeros.
La única pega es que debido a que estoy estudiando y trabajando a la vez no tengo mucho tiempo y me agobio. Sé que es algo temporal y eso me da fuerzas para superarlo. Además, aunque al principio me costaba más y dormía muy poco, ahora le voy pillando el tranquillo, aprovecho más el tiempo y duermo poco (sin el "muy").
- La fuerza de voluntad: Si hay algo de lo que puedo estar orgulloso este año es del hecho de haber conseguido cambiar una situación que no me gustaba, en vez de quejarme amargamente (que también, como muchos habréis sido testigos). No ha sido una tarea fácil y aunque las opiniones de mis más allegados me han ayudado bastante, mi círculo familiar no me lo ha puesto nada fácil. A pesar de sentirme incomprendido por ellos, he tenido muy claro que era lo que no quería en mi vida, aunque realmente haya tenido (y sigo teniendo) muchos problemas en encontrar qué es lo que quería.
Al final conseguí cambiar la situación acompañado de algo de suerte a la hora de encontrar un trabajo compatible con los estudios. He perdido toda la estabilidad que me daba el anterior trabajo (además de 400 euros mensuales), pero he ganado en vida. Sin duda alguna, compensa.
- Los viajes: Durante este año he realizado dos viajes que me han dejado marcado. Curiosamente ambos fueron "viajes para desconectar" y viajando 'solo'. El primero fue a Alemania en el punto en el que me sentía más agobiado por el trabajo. Sin duda esos días por Berlín me hicieron abrir los ojos y ver las cosas con más claridad. Llegué a tener claro que quería salir de mi trabajo y si por mí hubiera sido lo hubiera hecho el día siguiente a llegar a Madrid. Aunque tuviera que esperar 6 meses para llevarlo a cabo, en la capital alemana germinó la semilla.
El otro viaje al que me refiero fue el que realicé desde Astorga a Fisterra a patita (Camino de Santiago). En esta ocasión más que aclarar ideas, lo que necesitaba era olvidarme de todo lo anterior y coger fuerzas para afrontar la nueva etapa que se abría ante mí. Y no sólo cumplió su cometido con creces, sino que fue una experiencia magnífica (y que espero repetir).
Sin duda, este año ha sido crucial en los siguientes, alternando diversas fases de alegría, depresión, claridad, estrés, liberación, felicidad, ...
- Las sensaciones: Desde principio de año me he sentido agobiado con mi trabajo, no porque tuviera que hacer horas extras, mi jefe me presionase o tuviese mucha tarea (nada más lejos), sino porque sentía que lo que hacía allí no tenía sentido y estaba desperdiciando mi tiempo (que, al fin y al cabo, es todo lo que tengo). Sentía que mi labor era totalmente externa a mí y no encontraba ninguna satisfacción en realizarla (y bastante bien que la hacía, por cierto). Todos esos sentimientos me paralizaban hasta el punto que no me sentía cómodo, miraba constantemente el reloj deseando que llegase la hora de irme y era incapaz de relacionarme con mis compañeros de trabajo.
Ahora estoy muchísimo mejor (ni punto de comparación). Ya no me siento un esclavo de mi trabajo, tengo mucha más libertad y eso hace que trabaje bastante más. Siento el trabajo como algo mío, en lo que yo voy decidiendo más o menos qué hacer con el asesoramiento de mi jefe. Me siento cómodo, no me preocupa la hora de salida y he conseguido crear muy buenas relaciones con mis compañeros.
La única pega es que debido a que estoy estudiando y trabajando a la vez no tengo mucho tiempo y me agobio. Sé que es algo temporal y eso me da fuerzas para superarlo. Además, aunque al principio me costaba más y dormía muy poco, ahora le voy pillando el tranquillo, aprovecho más el tiempo y duermo poco (sin el "muy").
- La fuerza de voluntad: Si hay algo de lo que puedo estar orgulloso este año es del hecho de haber conseguido cambiar una situación que no me gustaba, en vez de quejarme amargamente (que también, como muchos habréis sido testigos). No ha sido una tarea fácil y aunque las opiniones de mis más allegados me han ayudado bastante, mi círculo familiar no me lo ha puesto nada fácil. A pesar de sentirme incomprendido por ellos, he tenido muy claro que era lo que no quería en mi vida, aunque realmente haya tenido (y sigo teniendo) muchos problemas en encontrar qué es lo que quería.
Al final conseguí cambiar la situación acompañado de algo de suerte a la hora de encontrar un trabajo compatible con los estudios. He perdido toda la estabilidad que me daba el anterior trabajo (además de 400 euros mensuales), pero he ganado en vida. Sin duda alguna, compensa.
- Los viajes: Durante este año he realizado dos viajes que me han dejado marcado. Curiosamente ambos fueron "viajes para desconectar" y viajando 'solo'. El primero fue a Alemania en el punto en el que me sentía más agobiado por el trabajo. Sin duda esos días por Berlín me hicieron abrir los ojos y ver las cosas con más claridad. Llegué a tener claro que quería salir de mi trabajo y si por mí hubiera sido lo hubiera hecho el día siguiente a llegar a Madrid. Aunque tuviera que esperar 6 meses para llevarlo a cabo, en la capital alemana germinó la semilla.
El otro viaje al que me refiero fue el que realicé desde Astorga a Fisterra a patita (Camino de Santiago). En esta ocasión más que aclarar ideas, lo que necesitaba era olvidarme de todo lo anterior y coger fuerzas para afrontar la nueva etapa que se abría ante mí. Y no sólo cumplió su cometido con creces, sino que fue una experiencia magnífica (y que espero repetir).
Sin duda, este año ha sido crucial en los siguientes, alternando diversas fases de alegría, depresión, claridad, estrés, liberación, felicidad, ...
miércoles, 17 de junio de 2009
El sentido de mi vida
Tenía pensado publicar alguna otra entrada antes, pero como ayer traté el tema con los dos únicos lectores del blog (si hay alguien más ahí, que se manifieste, jeje) creo que es oportuno sacar el tema a la palestra.
Es curioso, nos autodenominamos "animales racionales" y luego no ponemos en práctica nuestra capacidad de raciocinio. Podemos vivir cerca de 100 años (que se dice pronto) sin llegar a preguntarnos por qué hacemos las cosas, qué buscamos, qué perseguimos. Existe un cierto temor generalizado a plantearnos seriamente la pregunta de marras: "¿cuál es el sentido de la vida?". Puede que sea debido a las respuestas que podamos obtener (o al miedo a no obtener respuestas), que es posible que nos hagan tener que dar un giro radical a nuestra vida o por el miedo a no ser capaz de cumplirlas, por lo que nuestro conformismo actúa de forma represora. Otras veces se debe a que simplemente, no se nos ha ocurrido planteárnoslo.
Sin embargo, aunque nos planteásemos la dichosa cuestión, no obtendríamos las respuestas deseadas si no realizamos la pregunta adecuada. Ésta debería ser "¿cuál es el sentido de mi vida?"
Después de muchos años simplemente tirando pa'lante sin plantearme nada, he llegado a un punto en el que me siento bastante asqueado con el trabajo y hacia donde está yendo mi vida. Nunca dejará de sorprenderme mi capacidad de aprender de los malos momentos (y lo que me cuesta aprender en los momentos 'neutros', ni buenos ni malos). Todo ello ha provocado que me pregunte la eterna cuestión y empiece a vislumbrar las primeras repuestas, siendo éstos los principales pilares:
- Felicidad: El ser humano es egoísta por naturaleza, pues busca ante todo su propio bien, aunque depende de cada uno si éste es conseguido ayudando a los demás o pasándoles por encima. Este asunto (creo) que no se puede perseguir como tal, sino que será la consecuencia última de cumplir los demás puntos.
Igual que pasa con la amistad o el amor, se puede hacer por buscarla o cuidarla una vez encontrada, pero no se puede forzar. Sin embargo, nosotros podemos procurar que las condiciones sean las idóneas para que surja: difícilmente brotará una flor rodeada de malas hierbas.
- Libertad: ¿Hasta que punto somos libres? Estamos sometidos a miles de reglas y deberes "por nuestro bien". Nuestros padres tienen unos planes para nosotros y sentimos una presión social para hacer "lo que debemos hacer".
El primer paso hacia la libertad es ser conscientes de nuestras cadenas, así como dejar de verlas como algo inamovible. Hasta que no seamos capaces de abandonar ese conformismo y hacer algo por cambiarlo más que meras palabras, no empezaremos a coger las riendas de nuestra vida.
- Sabiduría: No sólo se trata de la búsqueda del conocimiento, sino del razonamiento del mismo. No se trata de acumular datos sin ton ni son, sino de intentar ampliar la capacidad mental mediante la reflexión, en un plano más filosófico.
Mi objetivo es poder alimentar la mente para que ésta dé de sí todo lo posible y no se sienta limitada. No creer que mi formación ya ha terminado sino que ésta nunca se detiene y hacer por continuarla.
- Utilidad: Ante todo, el ser humano es un ser social. La gran mayoría de la gente tiene la necesidad de sentirse realizados viendo que sus actos tienen un efecto, pensar que el mundo sería distinto si no fuera por ellos. Hay quien palia este sentimiento volcándose en su trabajo, hay quien pinta tags en las paredes, hay quien directamente se cree superior al resto, hay quien cree que el mundo se desmoronaría si no fuera por ellos, ...
Sin embargo, mi intención es lograr paliar esta necesidad sintiendo que mi vida tiene una utilidad (real) y de ayuda a los demás. A veces no hacen falta grandes logros, puede ser suficiente con ayudar a algún amigo que lo necesite. Pero aparte de pequeños actos, me gustaría que mi vida profesional también estuviera enfocada en ese ámbito, aunque es complicado.
¿Qué hacer para encaminar nuestra vida hacia estos objetivos? Es complicado obtener unas respuestas concretas, pero éstas irán apareciendo según vayamos siendo fieles a nuestros objetivos. Por ahora, las posibles soluciones que abordo son: dejar el trabajo (a pesar de la manida "crisis"), tomarme unos días de retiro, volver a estudiar, aprender/practicar Filosofía, enfocar mi vida laboral hacia la educación, ...
Siento cierto temor porque me dirijo hacia caminos desconocidos, pero saco el valor necesario para afrontarlo de saber que cuando algo no me gustaba he sido capaz de hacer por cambiarlo.
Nadie dijo que iba a ser fácil.
Es curioso, nos autodenominamos "animales racionales" y luego no ponemos en práctica nuestra capacidad de raciocinio. Podemos vivir cerca de 100 años (que se dice pronto) sin llegar a preguntarnos por qué hacemos las cosas, qué buscamos, qué perseguimos. Existe un cierto temor generalizado a plantearnos seriamente la pregunta de marras: "¿cuál es el sentido de la vida?". Puede que sea debido a las respuestas que podamos obtener (o al miedo a no obtener respuestas), que es posible que nos hagan tener que dar un giro radical a nuestra vida o por el miedo a no ser capaz de cumplirlas, por lo que nuestro conformismo actúa de forma represora. Otras veces se debe a que simplemente, no se nos ha ocurrido planteárnoslo.
Sin embargo, aunque nos planteásemos la dichosa cuestión, no obtendríamos las respuestas deseadas si no realizamos la pregunta adecuada. Ésta debería ser "¿cuál es el sentido de mi vida?"
Después de muchos años simplemente tirando pa'lante sin plantearme nada, he llegado a un punto en el que me siento bastante asqueado con el trabajo y hacia donde está yendo mi vida. Nunca dejará de sorprenderme mi capacidad de aprender de los malos momentos (y lo que me cuesta aprender en los momentos 'neutros', ni buenos ni malos). Todo ello ha provocado que me pregunte la eterna cuestión y empiece a vislumbrar las primeras repuestas, siendo éstos los principales pilares:
- Felicidad: El ser humano es egoísta por naturaleza, pues busca ante todo su propio bien, aunque depende de cada uno si éste es conseguido ayudando a los demás o pasándoles por encima. Este asunto (creo) que no se puede perseguir como tal, sino que será la consecuencia última de cumplir los demás puntos.
Igual que pasa con la amistad o el amor, se puede hacer por buscarla o cuidarla una vez encontrada, pero no se puede forzar. Sin embargo, nosotros podemos procurar que las condiciones sean las idóneas para que surja: difícilmente brotará una flor rodeada de malas hierbas.
- Libertad: ¿Hasta que punto somos libres? Estamos sometidos a miles de reglas y deberes "por nuestro bien". Nuestros padres tienen unos planes para nosotros y sentimos una presión social para hacer "lo que debemos hacer".
El primer paso hacia la libertad es ser conscientes de nuestras cadenas, así como dejar de verlas como algo inamovible. Hasta que no seamos capaces de abandonar ese conformismo y hacer algo por cambiarlo más que meras palabras, no empezaremos a coger las riendas de nuestra vida.
- Sabiduría: No sólo se trata de la búsqueda del conocimiento, sino del razonamiento del mismo. No se trata de acumular datos sin ton ni son, sino de intentar ampliar la capacidad mental mediante la reflexión, en un plano más filosófico.
Mi objetivo es poder alimentar la mente para que ésta dé de sí todo lo posible y no se sienta limitada. No creer que mi formación ya ha terminado sino que ésta nunca se detiene y hacer por continuarla.
- Utilidad: Ante todo, el ser humano es un ser social. La gran mayoría de la gente tiene la necesidad de sentirse realizados viendo que sus actos tienen un efecto, pensar que el mundo sería distinto si no fuera por ellos. Hay quien palia este sentimiento volcándose en su trabajo, hay quien pinta tags en las paredes, hay quien directamente se cree superior al resto, hay quien cree que el mundo se desmoronaría si no fuera por ellos, ...
Sin embargo, mi intención es lograr paliar esta necesidad sintiendo que mi vida tiene una utilidad (real) y de ayuda a los demás. A veces no hacen falta grandes logros, puede ser suficiente con ayudar a algún amigo que lo necesite. Pero aparte de pequeños actos, me gustaría que mi vida profesional también estuviera enfocada en ese ámbito, aunque es complicado.
¿Qué hacer para encaminar nuestra vida hacia estos objetivos? Es complicado obtener unas respuestas concretas, pero éstas irán apareciendo según vayamos siendo fieles a nuestros objetivos. Por ahora, las posibles soluciones que abordo son: dejar el trabajo (a pesar de la manida "crisis"), tomarme unos días de retiro, volver a estudiar, aprender/practicar Filosofía, enfocar mi vida laboral hacia la educación, ...
Siento cierto temor porque me dirijo hacia caminos desconocidos, pero saco el valor necesario para afrontarlo de saber que cuando algo no me gustaba he sido capaz de hacer por cambiarlo.
Nadie dijo que iba a ser fácil.
lunes, 15 de junio de 2009
lunes, 8 de junio de 2009
La rutina. El día de la marmota
En la vida en pareja siempre ronda cierto temor a la rutina. Todos hemos oído alguna vez a alguien justificar el fin de una relación con un "caímos en la rutina". Sin embargo, la rutina casi nunca suele ser la culpable. Para demostrarlo, dividiremos a las relaciones en dos tipos distintos:
Llegado este punto hay muchas parejas que lo dejan, echando la culpa a la rutina. La rutina ha provocado la ruptura de la pareja, pero no por sí misma sino porque ha dejado vislumbrar que ambos no son compatibles.
El principal problema de esto es que los muy pánfilos piensan "hemos roto por haber caído en la rutina; la próxima vez intentaré hacer todo lo posible (ir cada día a un sitio distinto, no hacer cosas por costumbre, ...) para no caer en la rutina". Pero los muy zoquetes no se dan cuenta que así lo único que consiguen es alargar el tiempo hasta que se conocen realmente. Los hay incluso que para salir de la rutina se van a vivir juntos, se casan o incluso tienen descendencia.
Pero tarde o temprano, caerán en la rutina y verán cómo es el otro. Y como no te guste... mejor haberte dado cuenta prontito... que haciendo partición de bienes y de custodia compartida.
Obviamente, esto también es aplicable a las relaciones de amistad. Si tienes una buena relación con tus amigos puedes quedar siempre en el mismo sitio, ir a cenar al mismo restaurante, tumbarte en el mismo césped e ir al mismo garito de siempre... y te lo pasarás genial porque disfrutas más de su compañía que de la novedad que supone ir a un sitio nuevo. Sin embargo, si intentas hacer eso mismo con otros amigos con los que no te lleves tan bien acabarás "harto de la rutina". ¿De la rutina? No.
- Relación en la que haces muchas cosas, cada semana algo distinto. Estarás bastante ocupado y encontrarás el entretenimiento en lo que hagas, más que en la persona que esté contigo.
- Relación en la que haces siempre lo mismo. Cómo te lo pases dependerá de tu acompañante. Si no congenias bien con él/ella, acabarás "harto de la rutina".
Llegado este punto hay muchas parejas que lo dejan, echando la culpa a la rutina. La rutina ha provocado la ruptura de la pareja, pero no por sí misma sino porque ha dejado vislumbrar que ambos no son compatibles.
El principal problema de esto es que los muy pánfilos piensan "hemos roto por haber caído en la rutina; la próxima vez intentaré hacer todo lo posible (ir cada día a un sitio distinto, no hacer cosas por costumbre, ...) para no caer en la rutina". Pero los muy zoquetes no se dan cuenta que así lo único que consiguen es alargar el tiempo hasta que se conocen realmente. Los hay incluso que para salir de la rutina se van a vivir juntos, se casan o incluso tienen descendencia.
Pero tarde o temprano, caerán en la rutina y verán cómo es el otro. Y como no te guste... mejor haberte dado cuenta prontito... que haciendo partición de bienes y de custodia compartida.
Obviamente, esto también es aplicable a las relaciones de amistad. Si tienes una buena relación con tus amigos puedes quedar siempre en el mismo sitio, ir a cenar al mismo restaurante, tumbarte en el mismo césped e ir al mismo garito de siempre... y te lo pasarás genial porque disfrutas más de su compañía que de la novedad que supone ir a un sitio nuevo. Sin embargo, si intentas hacer eso mismo con otros amigos con los que no te lleves tan bien acabarás "harto de la rutina". ¿De la rutina? No.
martes, 26 de mayo de 2009
Derecho a equivocarme
Cuando somos pequeños vamos al colegio "por nuestro bien". Con el tiempo vamos eligiendo las asignaturas y, con esto, el resto de nuestra vida. Vamos a la universidad porque "es lo que hay que hacer". Y cuando acabamos debemos ponernos a trabajar en una empresa "para ganarnos el pan".
Ahora en serio, ¿dónde están las cámaras ocultas? Porque uno no está 23 años formándose (en el mejor de los casos) para pasarse el resto de su vida haciendo un trabajo rutinario y sin ninguna motivación personal más que hacer más rico a nuestro jefe, para que éste pueda comprarse un papel higiénico más suave y esponjoso. A cambio, podremos comprarnos una tele enorme y un montón de cosas que realmente no necesitamos.
No hay trato.
Parece tan evidente que extraña verse rodeado de tanta gente que hace eso mismo y no parece plantearse nada. ¿No lo hacen? ¿Lo hacen pero no ven otra posibilidad? ¿o es que realmente se sienten realizados?
El problema viene cuando uno trata de salirse del rebaño para buscar algo que le llene como persona y en vez de recibir ánimos por mostrar el valor suficiente para arriesgar en pos de buscar su propio camino, uno no recibe más que reprimendas por dichas ideas. Se le acusa de "tirar la toalla" o se recurre al chantaje con un "me decepcionarías", cuando lo decepcionante debería ser realizar un trabajo que no te gusta como si fueras un autómata y tirar la toalla de tomar el control de tu vida.
No parecen darse cuenta de que todo el mundo no quiere para sí el mismo destino y no se debería reprimir a aquellos que intentan buscarse el suyo propio, aunque fuese únicamente por el placer de tomar los mandos del barco. Hasta que uno no toma el control de su vida no se llega a sentir verdaderamente vivo.
Sólo estoy pidiendo el derecho a equivocarme
Ahora en serio, ¿dónde están las cámaras ocultas? Porque uno no está 23 años formándose (en el mejor de los casos) para pasarse el resto de su vida haciendo un trabajo rutinario y sin ninguna motivación personal más que hacer más rico a nuestro jefe, para que éste pueda comprarse un papel higiénico más suave y esponjoso. A cambio, podremos comprarnos una tele enorme y un montón de cosas que realmente no necesitamos.
No hay trato.
Parece tan evidente que extraña verse rodeado de tanta gente que hace eso mismo y no parece plantearse nada. ¿No lo hacen? ¿Lo hacen pero no ven otra posibilidad? ¿o es que realmente se sienten realizados?
El problema viene cuando uno trata de salirse del rebaño para buscar algo que le llene como persona y en vez de recibir ánimos por mostrar el valor suficiente para arriesgar en pos de buscar su propio camino, uno no recibe más que reprimendas por dichas ideas. Se le acusa de "tirar la toalla" o se recurre al chantaje con un "me decepcionarías", cuando lo decepcionante debería ser realizar un trabajo que no te gusta como si fueras un autómata y tirar la toalla de tomar el control de tu vida.
No parecen darse cuenta de que todo el mundo no quiere para sí el mismo destino y no se debería reprimir a aquellos que intentan buscarse el suyo propio, aunque fuese únicamente por el placer de tomar los mandos del barco. Hasta que uno no toma el control de su vida no se llega a sentir verdaderamente vivo.
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